Brading, D. (1995). Patriotismo y nacionalismo en la
historia de México. AIH. Actas XII, 1-18.
Patriotismo y Nacionalismo
La
construcción e invención de una identidad nacional se da a partir de la
utilización de símbolos, mitos y conceptos. En este proceso se pueden
identificar dos grandes ciclos:
· El Patriotismo
criollo, bajo una monarquía absoluta se persigue una autonomía
espiritual y la Virgen de Guadalupe es elegida como la figura para lograrlo,
generándose en torno a esta imagen una mitología muy elaborada y adornada que
va de la interpretación de las escrituras sagradas católicas hasta invenciones
descabelladas empleadas para dotarla de simbolismo.
· El Nacionalismo
mexicano de la época posrevolucionaria, cuando se toma al mestizo como
ideal de ciudadano.
Patriotismo Criollo
El
guadalupanismo encuentra sus principales promotores en los sacerdotes criollos,
que buscan una autoafirmación frente a los españoles peninsulares,
constituyendo a la virgen mexicana en su bandera, el fundamento de la iglesia y
el pueblo mexicano. Incluso al inicio
del movimiento de independencia, un cura criollo toma una imagen de la
guadalupana como blasón de su lucha.
Desde
la aparición de la Virgen María, en su advocación de Guadalupe plasmada sobre
el ayate del indio Juan Diego, a mediados del siglo XVII hasta la construcción
de la primera basílica que concluyó en 1709, la configuración del culto dicha
imagen se vio reforzada por varias publicaciones que la revistieron de
simbolismo, lo que aunado a la atribución de su auxilio durante la peste de
1737, le llevaron a ser proclamada como patrona universal de las diócesis de la
Nueva España en 1746, decisión ratificada por la Santa Sede en 1754, y
fortalecida por la construcción de santuarios en las principales ciudades del
virreinato conservando, de preferencia, la configuración original con un camino
de peregrinaje y ubicándolo en un cerro.
A
la Virgen de Guadalupe se le compara con diversas figuras reflejadas en las
Sagradas Escrituras, entre las que destacan:
· El
Arca de la Alianza – al contener en su vientre a Dios mismo.
· La
Zarza Ardiente – al haber hablado con el indio Juan Diego de la misma manera
como Dios habló a Moises en el Sinaí.
· Vara
de Aarón – por su aparición entre flores, de la misma manera que la vara del
sumo sacerdote fue la única florecida de entre las de los representantes de las
doce tribus de Israel.
· Las
Tablas de la Ley – al quedar impresa de manera milagrosa sobre el ayate de Juan
Diego como lo fueran los mandamientos por el dedo de Dios.
· La
Mujer del Apocalipsis – preñada, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y
sobre la cabeza una corona de doce estrellas…
· Segunda
Eva – madre de Dios y de la nueva humanidad.
Nacionalismo Mexicano
Los
principales exponentes son Andrés Molina Enríquez y José Vasconcelos. El primero, en su libro Los grandes problemas
nacionales, publicado en 1909, propone una teoría de la nacionalidad mexicana. Sus principales influencias son el
positivismo comptiano y el darwinismo social, con el que difiere respecto a la
consideración del mestizaje, pues mientras en el darwinismo social se considera
al mestizo como una degeneración y al hibridismo como un estadio imperfecto, Molina
Enríquez lo considera como una perfecta adaptación al medio y resultado de una
evolución sostenida que ha probado su total eficacia como selección
natural. El hibridismo da, a su parecer,
origen a nuevas especies, y el mestizo mexicano emerge como una nueva raza de
hombres. Proclama al mestizo como base de la nacionalidad, el único mexicano,
que presta lealtad total hacia la nación, mientras que el criollo mantienen
fuertes vínculos con la península ibérica y al indio solo le importa su propio
pueblo y no la nación.
José
Vasconcelos elige como cruzada la educación pública, como Rector de la
Universidad Nacional (creador de su lema ‘por mi raza hablará el espíritu’) y
como Secretario de Educación. Buscaba
liberar a las masas de la ignorancia y de la pobreza mediante la educación pues
ya era hora que México se independizara, ahora en espíritu, de la influencia
europea, pues aquí estaba despuntando una nueva era que le correspondía
especialmente a Hispanoamérica. Su
teoría temporal contempla tres etapas:
1. Fase
material o militar, dominada por la fuerza.
2. Etapa
intelectual o política, gobernada por la ciencia y la ley donde se presenta la
competencia entre los Estados-nación.
3. Edad
estética o espiritual, animada por el amor y la belleza, prevaleciendo la unión,
los acuerdos y la paz, trayendo el reino de Dios a la tierra, construyendo la
‘Utopía’.
El
mestizo era la raza cósmica elegida para destacar en esta tercera etapa, como
una síntesis de todos los pueblos en la sede territorial ubicada en el
continente americano, situado entre los trópicos, con epicentro en la amazonia,
territorio identificado con Hispanoamérica, dejando fuera a los Estados Unidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario