martes, 18 de diciembre de 2012

Patriotismo y nacionalismo en la historia de México


Brading, D. (1995). Patriotismo y nacionalismo en la historia de México. AIH. Actas XII, 1-18.

Patriotismo y Nacionalismo

La construcción e invención de una identidad nacional se da a partir de la utilización de símbolos, mitos y conceptos. En este proceso se pueden identificar dos grandes ciclos:
·      El Patriotismo criollo, bajo una monarquía absoluta se persigue una autonomía espiritual y la Virgen de Guadalupe es elegida como la figura para lograrlo, generándose en torno a esta imagen una mitología muy elaborada y adornada que va de la interpretación de las escrituras sagradas católicas hasta invenciones descabelladas empleadas para dotarla de simbolismo.
·      El Nacionalismo mexicano de la época posrevolucionaria, cuando se toma al mestizo como ideal de ciudadano.

Patriotismo Criollo

El guadalupanismo encuentra sus principales promotores en los sacerdotes criollos, que buscan una autoafirmación frente a los españoles peninsulares, constituyendo a la virgen mexicana en su bandera, el fundamento de la iglesia y el pueblo mexicano.  Incluso al inicio del movimiento de independencia, un cura criollo toma una imagen de la guadalupana como blasón de su lucha.
Desde la aparición de la Virgen María, en su advocación de Guadalupe plasmada sobre el ayate del indio Juan Diego, a mediados del siglo XVII hasta la construcción de la primera basílica que concluyó en 1709, la configuración del culto dicha imagen se vio reforzada por varias publicaciones que la revistieron de simbolismo, lo que aunado a la atribución de su auxilio durante la peste de 1737, le llevaron a ser proclamada como patrona universal de las diócesis de la Nueva España en 1746, decisión ratificada por la Santa Sede en 1754, y fortalecida por la construcción de santuarios en las principales ciudades del virreinato conservando, de preferencia, la configuración original con un camino de peregrinaje y ubicándolo en un cerro.
A la Virgen de Guadalupe se le compara con diversas figuras reflejadas en las Sagradas Escrituras, entre las que destacan:
·      El Arca de la Alianza – al contener en su vientre a Dios mismo.
·      La Zarza Ardiente – al haber hablado con el indio Juan Diego de la misma manera como Dios habló a Moises en el Sinaí.
·      Vara de Aarón – por su aparición entre flores, de la misma manera que la vara del sumo sacerdote fue la única florecida de entre las de los representantes de las doce tribus de Israel.
·      Las Tablas de la Ley – al quedar impresa de manera milagrosa sobre el ayate de Juan Diego como lo fueran los mandamientos por el dedo de Dios.
·      La Mujer del Apocalipsis – preñada, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y sobre la cabeza una corona de doce estrellas…
·      Segunda Eva – madre de Dios y de la nueva humanidad.

Nacionalismo Mexicano

Los principales exponentes son Andrés Molina Enríquez y José Vasconcelos.  El primero, en su libro Los grandes problemas nacionales, publicado en 1909, propone una teoría de la nacionalidad mexicana.  Sus principales influencias son el positivismo comptiano y el darwinismo social, con el que difiere respecto a la consideración del mestizaje, pues mientras en el darwinismo social se considera al mestizo como una degeneración y al hibridismo como un estadio imperfecto, Molina Enríquez lo considera como una perfecta adaptación al medio y resultado de una evolución sostenida que ha probado su total eficacia como selección natural.  El hibridismo da, a su parecer, origen a nuevas especies, y el mestizo mexicano emerge como una nueva raza de hombres. Proclama al mestizo como base de la nacionalidad, el único mexicano, que presta lealtad total hacia la nación, mientras que el criollo mantienen fuertes vínculos con la península ibérica y al indio solo le importa su propio pueblo y no la nación. 
José Vasconcelos elige como cruzada la educación pública, como Rector de la Universidad Nacional (creador de su lema ‘por mi raza hablará el espíritu’) y como Secretario de Educación.  Buscaba liberar a las masas de la ignorancia y de la pobreza mediante la educación pues ya era hora que México se independizara, ahora en espíritu, de la influencia europea, pues aquí estaba despuntando una nueva era que le correspondía especialmente a Hispanoamérica.  Su teoría temporal contempla tres etapas:
1.  Fase material o militar, dominada por la fuerza.
2.  Etapa intelectual o política, gobernada por la ciencia y la ley donde se presenta la competencia entre los Estados-nación.
3.  Edad estética o espiritual, animada por el amor y la belleza, prevaleciendo la unión, los acuerdos y la paz, trayendo el reino de Dios a la tierra, construyendo la ‘Utopía’.
El mestizo era la raza cósmica elegida para destacar en esta tercera etapa, como una síntesis de todos los pueblos en la sede territorial ubicada en el continente americano, situado entre los trópicos, con epicentro en la amazonia, territorio identificado con Hispanoamérica, dejando fuera a los Estados Unidos.

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