Fortes, M., & Evans-Pritchard, E.
(1940). African Political Systems. Great
Britain: Oxford University Press.
Este
libro, uno de los primeros intentos de crear una verdadera Antropología
Política alejada de la Filosofía
política, centrándose en las relaciones de poder aún en las sociedades simples,
encontrando dos tipos principales con presencia en el continente africano: las
sociedades con estado, si bien un estado incipiente, que cuentan con una
autoridad centralizada, instituciones, mecanismos administrativos, puestos
asignados de acuerdo a su riqueza, méritos propios o su linaje y en los que la
división territorial funge como mecanismo de legitimación de poder sobre un
espacio delimitado, como es el caso del pueblo Zulu de Sudáfrica (artículo de
autoría de Max Gluckman); o en el extremo opuesto, los pueblos segmentarios
cuyos lazos de solidaridad se basan fuertemente en el parentesco sin fuertes
divisiones de rango, estatus o riqueza, y a las que se les puede llamar
sociedades sin estado, como es el caso de los Nuer del Sur de Sudán (artículo
de E. E. Evans-Pritchard). Se ha
escogido para este artículo los pueblos mencionados por ser los extremos de
cada tipo.
En cuanto al aspecto territorial para
el pueblo Zulu, la distribución territorial se da por distritos, alrededor de
uno central donde se encuentra la residencia real y las barracas de un ejército
entrenado y bien organizado, formado por hombres de todos los distritos bajo
comando del rey que deben permanecer gran parte del año prestando su servicio,
ya sea en incursiones militares, como defensa del territorio o prestando
servicio al rey en sus campos; por lo que las mujeres han asumido en parte los
roles masculinos en el territorio donde residen como unidad familiar. En el
otro lado tenemos a los Nuer que tienen
dos maneras de ocupar el territorio de acuerdo a la temporada; en época de
lluvias se mantienen en lomeríos y tierras altas, donde construyen sus casas,
agrupándose en aldeas, mientras que en temporada de secas cambian su ubicación
acercándose a las fuentes de agua aprovechables, reagrupándose de maneras
diferentes, en grupos que no corresponden a los de las aldeas y donde se pueden
dar alianzas y redes de relaciones diferenciados.
Los
Zulu tienen un ejército organizado en regimientos por grupo de edad formándose
dos grupos de alianza, aquella correspondiente directamente al parentesco, y
otra entre aquellos miembros del regimiento que corresponden a diversas tribus,
clanes y territorios, lo que fortalece la unión como un solo grupo que debe
obediencia al rey como gobernante principal.
En el caso de los Nuer, aunque la iniciación se hace por grupos de edad,
eso no los separa de sus grupos familiares, solo les asigna una categoría
dentro del grupo de acuerdo a la edad. Ellos no cuentan con una organización
militar, solo se agrupan para realizar incursiones en territorios enemigos
contando con un líder temporal de su propio clan, pero la organización no se da
de manera institucional.
Mientras
que el rey Zulu tiene poder concentrado en si con la supervisión de un consejo
que puede hacerle recomendaciones y que legitima su poder al aprobar sus
decisiones (aunque pudiera llegar a oponérsele e incluso organizar su
derrocamiento al cambiar su lealtad por una mala decisión impuesta por el rey
tiránicamente), también están los jefes de las tribus y de sección,
emparentados con el rey, personas de riqueza o que hayan realizado un servicio
extraordinario para el rey, habiendo ganado de esta manera su apoyo para
convertirse en líderes. Los Nuer no
tienen liderazgos más allá del grupo familiar, su sociedad es altamente
corporativista y comunitaria, el compartir y llegar a acuerdos entre ellos es
parte diaria de su forma de vida, o bien aceptar los desacuerdos e intentar no
llegar a desarrollar hostilidades mayores favorecidos por las grandes
distancias entre las diferentes unidades familiares, si bien cuentan con
mediadores para atajar los conflictos, como es el caso del jefe “piel de
leopardo” que funge como negociador en casos de vendetta, o como mediador en
casos de problemas relacionados con el ganado (su fuente principal de sustento).
La
irrupción de los gobiernos europeos fue más fácil de asimilar para aquellos
pueblos que ya contaban con un estado incipiente que para aquellos sistemas
corporativos basados en el linaje, a quienes se impuso un nuevo orden muy
diferente al que estaban acostumbrados.
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