lunes, 17 de diciembre de 2012

African Political Systems


Fortes, M., & Evans-Pritchard, E. (1940). African Political Systems. Great Britain: Oxford University Press.

Este libro, uno de los primeros intentos de crear una verdadera Antropología Política  alejada de la Filosofía política, centrándose en las relaciones de poder aún en las sociedades simples, encontrando dos tipos principales con presencia en el continente africano: las sociedades con estado, si bien un estado incipiente, que cuentan con una autoridad centralizada, instituciones, mecanismos administrativos, puestos asignados de acuerdo a su riqueza, méritos propios o su linaje y en los que la división territorial funge como mecanismo de legitimación de poder sobre un espacio delimitado, como es el caso del pueblo Zulu de Sudáfrica (artículo de autoría de Max Gluckman); o en el extremo opuesto, los pueblos segmentarios cuyos lazos de solidaridad se basan fuertemente en el parentesco sin fuertes divisiones de rango, estatus o riqueza, y a las que se les puede llamar sociedades sin estado, como es el caso de los Nuer del Sur de Sudán (artículo de E. E. Evans-Pritchard).  Se ha escogido para este artículo los pueblos mencionados por ser los extremos de cada tipo.
            En cuanto al aspecto territorial para el pueblo Zulu, la distribución territorial se da por distritos, alrededor de uno central donde se encuentra la residencia real y las barracas de un ejército entrenado y bien organizado, formado por hombres de todos los distritos bajo comando del rey que deben permanecer gran parte del año prestando su servicio, ya sea en incursiones militares, como defensa del territorio o prestando servicio al rey en sus campos; por lo que las mujeres han asumido en parte los roles masculinos en el territorio donde residen como unidad familiar. En el otro lado  tenemos a los Nuer que tienen dos maneras de ocupar el territorio de acuerdo a la temporada; en época de lluvias se mantienen en lomeríos y tierras altas, donde construyen sus casas, agrupándose en aldeas, mientras que en temporada de secas cambian su ubicación acercándose a las fuentes de agua aprovechables, reagrupándose de maneras diferentes, en grupos que no corresponden a los de las aldeas y donde se pueden dar alianzas y redes de relaciones diferenciados.
Los Zulu tienen un ejército organizado en regimientos por grupo de edad formándose dos grupos de alianza, aquella correspondiente directamente al parentesco, y otra entre aquellos miembros del regimiento que corresponden a diversas tribus, clanes y territorios, lo que fortalece la unión como un solo grupo que debe obediencia al rey como gobernante principal.  En el caso de los Nuer, aunque la iniciación se hace por grupos de edad, eso no los separa de sus grupos familiares, solo les asigna una categoría dentro del grupo de acuerdo a la edad. Ellos no cuentan con una organización militar, solo se agrupan para realizar incursiones en territorios enemigos contando con un líder temporal de su propio clan, pero la organización no se da de manera institucional.
Mientras que el rey Zulu tiene poder concentrado en si con la supervisión de un consejo que puede hacerle recomendaciones y que legitima su poder al aprobar sus decisiones (aunque pudiera llegar a oponérsele e incluso organizar su derrocamiento al cambiar su lealtad por una mala decisión impuesta por el rey tiránicamente), también están los jefes de las tribus y de sección, emparentados con el rey, personas de riqueza o que hayan realizado un servicio extraordinario para el rey, habiendo ganado de esta manera su apoyo para convertirse en líderes.   Los Nuer no tienen liderazgos más allá del grupo familiar, su sociedad es altamente corporativista y comunitaria, el compartir y llegar a acuerdos entre ellos es parte diaria de su forma de vida, o bien aceptar los desacuerdos e intentar no llegar a desarrollar hostilidades mayores favorecidos por las grandes distancias entre las diferentes unidades familiares, si bien cuentan con mediadores para atajar los conflictos, como es el caso del jefe “piel de leopardo” que funge como negociador en casos de vendetta, o como mediador en casos de problemas relacionados con el ganado (su fuente principal de sustento).
La irrupción de los gobiernos europeos fue más fácil de asimilar para aquellos pueblos que ya contaban con un estado incipiente que para aquellos sistemas corporativos basados en el linaje, a quienes se impuso un nuevo orden muy diferente al que estaban acostumbrados.

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