martes, 18 de diciembre de 2012

Las plazas si votan


Tamayo, S. (16 de Octubre de 2007). Las plazas sí votan. Etnografía política comparada de los cierres de campaña electoral, 2000-2006. Sociologíca(65), 217-249.

¿Votan las plazas?

Las plazas, entendidas como espacios culturales, físico-simbólicos, sociales y discursivos, expresan la cultura política de a población mediante la apropiación política del espacio público.  El análisis cualitativo de la ocupación de una plaza durante un mitin político nos habla de quienes la ocupan, refleja la dimensión cultural de la política; y este análisis se puede hacer mediante tres de sus componentes, el espacio físico simbólico, el espacio social y el espacio discursivo.
Para el espacio físico simbólico, la plaza como lugar significa algo para quien se lo apropia, la delimitación del espacio se hace mediante objetos físicos y también simbólicos; la utilización intencionada de bordes, sendas, hitos, áreas, cruces con los que se pueda orientar, contener y controlar a las multitudes que se convocan y donde la percepción juega un papel muy importante para la apropiación social del espacio al que se le atribuyen significados, principalmente históricos, ya se trate de la historia real o la “oficial”.
El espacio social se constituye y se construye mediante prácticas y las interacciones sociales, la manera en que la gente se distribuye, la jerarquización o agrupación de acuerdo a ciertas características con las que se identifican y que presentan exigencias sociales específicas.
El espacio discursivo se construye en base a las narrativas, mediante la interpretación de las acciones y los argumentos esgrimidos por los candidatos y como la gente se comprende a sí misma diferente del otro en lo que “su candidato” expresa y que imprime sentido a la acción.
En base a estos tres componentes, el autor procede a analizar los cierres de campaña de los tres partidos políticos mas importantes por su nivel de votos recibidos en las dos últimas elecciones federales, específicamente en lo referente a los cierres de campaña de los candidatos presidenciales.
En el 2000, todos los partidos realizaron el cierre de campaña en el Zócalo, pero la apropiación del espacio varió de acuerdo al partido.  Para el 2006, los espacios cambiaron y fueron más significativos para los propios partidos.

Espacio Físico-Simbólico

PAN (Partido Acción Nacional). En el cierre de la campaña de Fox fue sumamente emotivo, lleno de efusividad y espontaneidad, giraba alrededor de una figura carismática con la que se esperaba un cambio favorable, con la que se veía, ahora sí, posible el cambio de régimen; simbólicamente el templete se situó de  frente a la Catedral Metropolitana, representante de los valores católicos, y dando la espalda al edificio de gobierno del DF, gobernado por la oposición de la izquierda, La tecnología jugó un papel muy importante en esta presentación, simbolizando a la vez la eficiencia empresarial.  Este partido muestra intolerancia y autoritarismo cuando se trata de controlar a las masas, como quedó de manifiesto en la elección del sitio de cierre de campaña del siguiente candidato, Felipe Calderón; en el Estadio Azteca, el control fue aún más férreo que en el zócalo capitalino seis años atrás, la división tribunas campo estaba claramente marcada, con una total imposibilidad de los asistentes del “pueblo” de acercarse al candidato, privilegio que solo gozaban los invitados especiales, la ganancia para los de las tribunas era la vista panorámica.  Algo que agregar al simbolismo, por lo que se eligió el estadio para el cierre, es que en esos momentos se jugaba la Copa Mundial Alemania 2006, y si de algo podemos estar seguros es que hay más aficionados al futbol, y a la selección nacional, que a afiliados o simpatizantes a cualquier partido político, por lo que esperaban conseguir algunos votos indecisos más al realizar esta acción.  Nuevamente la tecnología estuvo presente como elemento principal del mitin para causar una buena impresión.  El templete, localizado al centro de la cancha, tenía la forma del logotipo del PAN, cruzado a manera de voto.  En este mitin, el Partido Acción Nacional hizo algo que tanto le criticara al pan, llenó el Estadio de acarreados.  Simbólicamente, se destacaba el control social, la distinción, el orden y la estabilidad.
PRI (Partido Revolucionario Institucional). En el 2000, el templete, fue situado al frente del Palacio Nacional, símbolo del poder federal, que hasta ese momento aún conservaban, como marco y escenario con tribunas para invitados a los lados del escenario, la organizaciones sindicales se vistieron de colores para pintar la plaza de verde, blanco y rojo de manera ordenada para simbolizar no solo el logotipo del partido, sino la bandera nacional.  Para el 2006 el cierre de campaña tuvo lugar en Veracruz, espacio simbólico para su candidato, mientras que el último acto público en la capital tuvo lugar en la plaza frente al Monumento a la Revolución, su último bastión y enclave de las organizaciones sindicales que aún les apoyaban, pero con baja asistencia.
PRD (Partido de la Revolución Democrática). En el año 2000 el cierre de campaña en el zócalo capitalino se estructuró colocando el templete con la espalda a la Catedral Metropolitana y el frente al Palacio de la Jefatura de Gobierno del DF, no hubo mucho orden e incluso el templete estuvo a punto de caer debido al aglutinamiento de gente sobre él.  No hubo despliegue tecnológico ni se gasto demasiado en entretenimiento ni escenario, como si hicieron los otros partidos; el acto fue austero.  Para el 2006 cambiaron la organización del espacio y con ello la el simbolismo, el templete daba la espalda a Palacio Nacional, utilizándolo como fondo del propio escenario, con la seguridad de ascender al máximo peldaño del poder en esas elecciones, y si las plazas votaran cuantitativamente, así hubiera sido.  En esta ocasión si hicieron uso de la tecnología para enfatizar los puntos importantes del discurso y dar gusto a los asistentes, así como la jerarquización del espacio y el control de las multitudes con la delimitación por vallas de contención, los grupos se aglutinaban de manera más compacta que en el pasado y gestionaban sus espacios mediante la portación de mantas con sus consignas y peticiones que al mismo tiempo servían para mostrar su pertenencia ante los otros asistentes.

Espacio Social

PAN. Se observaba ya entonces un elemento recurrente en los mítines panistas, una fuerte división por clases sociales, en el zócalo, la “gente del pueblo” se ubicaba en la plaza, mientras que los invitados especiales, la “gente importante”, se encontraba en los balcones de los hoteles de la plaza, se observaba también “casi una total ausencia de sindicatos y organizaciones sociales”.  A pesar de las diferencias socioeconómicas entre los asistentes, no se presentaron muchas fricciones, “se toleraban porque estaban muy alegres”  Para el año 2006, en el Estadio Azteca, la jerarquía del espacio se daba entre la zona de invitados vip en la parte del campo de juego, y el resto de los participantes ubicados en la gradería, con fuerte presencia policiaca
PRI.  La parte más cercana al templete se caracterizó en el 2000 por ordenar por colores las organizaciones sociales y sindicales.  Todo estaba muy ensayado y resultaba fastidioso para quienes debían estar ahí sin desearlo.  La jerarquía se daba no solo entre las organizaciones sociales y sindicales y la burocracia, sino también al interior de la propia burocracia partidista, diferenciando entre la alta burocracia, situada en las graderías a ambos lados del templete y la burocracia intermedia, situada en las terrazas de los hoteles, así como lo más destacado de la sociedad priísta.  La jerarquía social se mantuvo esencialmente igual para el 2006, salvo que muchas de las organizaciones que los apoyaran en periodos anteriores habían desertado y se notaba su ausencia.
PRD.  En el año 2000, con Cárdenas, si bien había organizaciones políticas y grupos diversos, la jerarquización no se dio de manera marcada, la diferencia de clase no se percibía, no había apretujones ni agresividad, privaba la tolerancia.  Para el año 2006 se notó más la jerarquización, los visitantes distinguidos se ubicaban en los hoteles de la plaza o en los palcos de las oficinas de la asamblea del DF o en el edificio de la Jefatura de Gobierno del mismo, en la plaza, los grupos ya eran plenamente identificables, sobre todo por la portación de estandartes con demandas particulares, si bien la unificación, el sentido del nosotros se los daba su preferencia por el candidato al gobierno federal, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), su líder.  Para la gente no era tan importante alcanzar a ver al candidato, sino el hecho de encontrarse ahí.

Espacio Discursivo

PAN. En el discurso de los candidatos en el cierre de campaña 2000, hubo referencias religiosas, la famosa frase del “Hoy, Hoy, Hoy” de Fox, se utilizaron figuras políticas importantes como  Porfirio Muños Ledo para ganar votos indecisos.  Los discursos hicieron fuerte énfasis en el neopanismo, dejando fuera el panismo ortodoxo o histórico.  Se hizo uso de los tiempos con precisión, haciendo que la gente se impacientara por la tardanza de la aparición del líder que amaban; todo perfectamente planeado para que Fox apareciera al oscurecer, pues se había diseñado un espectáculo de luces para su presentación, el cual no hubiera podido brillar en todo su esplendor cuando todavía hubiera luz de día. Para el año 2006, en el cierre de campaña de Felipe Calderón, las palabras empleadas para simbolizar su compromiso fueron: verdad, libertad, empleo, victoria, democracia, pasión y valor, colgadas a manera de pendones alrededor del Estadio Azteca; también se escucharon consignas religiosas, católicas, identificadas con la democracia cristiana, parte de la doctrina panista, sin dejar de lado las críticas al perredismo y sobre todo a su “enemigo” a vencer, AMLO.
PRI.  En los dos últimos cierres de campaña para elecciones federales, este partido ha mostrado un desgaste marcado en cuanto al aspecto discursivo, repitiendo consignas aprendidas hasta el cansancio, demasiado mecánicas y que definitivamente ni sus candidatos parecen creer, con elementos ensayados y coordinación de respuesta mediante organizadores que marcaban a la multitud cuando reaccionar ante los discursos.  Habiendo perdido el poder en 2000, el discurso 2006 parecía situarlos más como víctimas del abandono de una sociedad que parecía no recordar su participación en la construcción de la historia mexicana, lo único que parece diferir entre los dos periodos es que en este último se buscaba controlar la desbandada partidista más que creer que podrían regresar al poder.
PRD. Los discursos en el 2000 fueron de tipo estadista, sobre todo el de Cárdenas, con la lectura puntual de los compromisos de gobierno.  De manera similar, en el 2006, AMLO se enfocó a repasar los puntos centrales de su Proyecto Alternativo de Nación, estaba seguro de ganar la presidencia.
En conclusión, se puede decir que las plazas no votan en sentido cuantitativo, pero si lo hacen en sentido cualitativo, son espacios culturales que se pueden leer y nos hablan de las prácticas de los asistentes y de los organizadores de los eventos políticos que en ellas tienen lugar, nos pueden dar un vistazo prospectivo y nos pueden sugerir lo que podemos esperar que surja de ahí.

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