Tamayo, S. (16 de Octubre de 2007). Las plazas sí
votan. Etnografía política comparada de los cierres de campaña electoral,
2000-2006. Sociologíca(65), 217-249.
¿Votan las plazas?
Las
plazas, entendidas como espacios culturales, físico-simbólicos, sociales y
discursivos, expresan la cultura política de a población mediante la
apropiación política del espacio público.
El análisis cualitativo de la ocupación de una plaza durante un mitin
político nos habla de quienes la ocupan, refleja la dimensión cultural de la
política; y este análisis se puede hacer mediante tres de sus componentes, el
espacio físico simbólico, el espacio social y el espacio discursivo.
Para
el espacio
físico simbólico, la plaza como lugar significa algo para quien se lo
apropia, la delimitación del espacio se hace mediante objetos físicos y también
simbólicos; la utilización intencionada de bordes, sendas, hitos, áreas, cruces
con los que se pueda orientar, contener y controlar a las multitudes que se
convocan y donde la percepción juega un papel muy importante para la
apropiación social del espacio al que se le atribuyen significados,
principalmente históricos, ya se trate de la historia real o la “oficial”.
El
espacio
social se constituye y se construye mediante prácticas y las
interacciones sociales, la manera en que la gente se distribuye, la
jerarquización o agrupación de acuerdo a ciertas características con las que se
identifican y que presentan exigencias sociales específicas.
El
espacio
discursivo se construye en base a las narrativas, mediante la
interpretación de las acciones y los argumentos esgrimidos por los candidatos y
como la gente se comprende a sí misma diferente del otro en lo que “su
candidato” expresa y que imprime sentido a la acción.
En
base a estos tres componentes, el autor procede a analizar los cierres de
campaña de los tres partidos políticos mas importantes por su nivel de votos
recibidos en las dos últimas elecciones federales, específicamente en lo
referente a los cierres de campaña de los candidatos presidenciales.
En
el 2000, todos los partidos realizaron el cierre de campaña en el Zócalo, pero
la apropiación del espacio varió de acuerdo al partido. Para el 2006, los espacios cambiaron y fueron
más significativos para los propios partidos.
Espacio
Físico-Simbólico
PAN
(Partido Acción Nacional). En el cierre de la campaña de Fox fue sumamente
emotivo, lleno de efusividad y espontaneidad, giraba alrededor de una figura
carismática con la que se esperaba un cambio favorable, con la que se veía,
ahora sí, posible el cambio de régimen; simbólicamente el templete se situó
de frente a la Catedral Metropolitana,
representante de los valores católicos, y dando la espalda al edificio de
gobierno del DF, gobernado por la oposición de la izquierda, La tecnología jugó
un papel muy importante en esta presentación, simbolizando a la vez la
eficiencia empresarial. Este partido
muestra intolerancia y autoritarismo cuando se trata de controlar a las masas,
como quedó de manifiesto en la elección del sitio de cierre de campaña del
siguiente candidato, Felipe Calderón; en el Estadio Azteca, el control fue aún
más férreo que en el zócalo capitalino seis años atrás, la división tribunas
campo estaba claramente marcada, con una total imposibilidad de los asistentes
del “pueblo” de acercarse al candidato, privilegio que solo gozaban los
invitados especiales, la ganancia para los de las tribunas era la vista
panorámica. Algo que agregar al
simbolismo, por lo que se eligió el estadio para el cierre, es que en esos
momentos se jugaba la Copa Mundial Alemania 2006, y si de algo podemos estar
seguros es que hay más aficionados al futbol, y a la selección nacional, que a
afiliados o simpatizantes a cualquier partido político, por lo que esperaban
conseguir algunos votos indecisos más al realizar esta acción. Nuevamente la tecnología estuvo presente como
elemento principal del mitin para causar una buena impresión. El templete, localizado al centro de la
cancha, tenía la forma del logotipo del PAN, cruzado a manera de voto. En este mitin, el Partido Acción Nacional
hizo algo que tanto le criticara al pan, llenó el Estadio de acarreados. Simbólicamente, se destacaba el control
social, la distinción, el orden y la estabilidad.
PRI
(Partido Revolucionario Institucional). En el 2000, el templete, fue situado al
frente del Palacio Nacional, símbolo del poder federal, que hasta ese momento
aún conservaban, como marco y escenario con tribunas para invitados a los lados
del escenario, la organizaciones sindicales se vistieron de colores para pintar
la plaza de verde, blanco y rojo de manera ordenada para simbolizar no solo el
logotipo del partido, sino la bandera nacional. Para el 2006 el cierre de campaña tuvo lugar
en Veracruz, espacio simbólico para su candidato, mientras que el último acto
público en la capital tuvo lugar en la plaza frente al Monumento a la
Revolución, su último bastión y enclave de las organizaciones sindicales que
aún les apoyaban, pero con baja asistencia.
PRD
(Partido de la Revolución Democrática). En el año 2000 el cierre de campaña en
el zócalo capitalino se estructuró colocando el templete con la espalda a la
Catedral Metropolitana y el frente al Palacio de la Jefatura de Gobierno del
DF, no hubo mucho orden e incluso el templete estuvo a punto de caer debido al
aglutinamiento de gente sobre él. No
hubo despliegue tecnológico ni se gasto demasiado en entretenimiento ni
escenario, como si hicieron los otros partidos; el acto fue austero. Para el 2006 cambiaron la organización del
espacio y con ello la el simbolismo, el templete daba la espalda a Palacio
Nacional, utilizándolo como fondo del propio escenario, con la seguridad de
ascender al máximo peldaño del poder en esas elecciones, y si las plazas
votaran cuantitativamente, así hubiera sido.
En esta ocasión si hicieron uso de la tecnología para enfatizar los
puntos importantes del discurso y dar gusto a los asistentes, así como la
jerarquización del espacio y el control de las multitudes con la delimitación
por vallas de contención, los grupos se aglutinaban de manera más compacta que
en el pasado y gestionaban sus espacios mediante la portación de mantas con sus
consignas y peticiones que al mismo tiempo servían para mostrar su pertenencia
ante los otros asistentes.
Espacio
Social
PAN.
Se observaba ya entonces un elemento recurrente en los mítines panistas, una
fuerte división por clases sociales, en el zócalo, la “gente del pueblo” se
ubicaba en la plaza, mientras que los invitados especiales, la “gente
importante”, se encontraba en los balcones de los hoteles de la plaza, se
observaba también “casi una total ausencia de sindicatos y organizaciones
sociales”. A pesar de las diferencias
socioeconómicas entre los asistentes, no se presentaron muchas fricciones, “se
toleraban porque estaban muy alegres”
Para el año 2006, en el Estadio Azteca, la jerarquía del espacio se daba
entre la zona de invitados vip en la parte del campo de juego, y el resto de
los participantes ubicados en la gradería, con fuerte presencia policiaca
PRI. La parte más cercana al templete se
caracterizó en el 2000 por ordenar por colores las organizaciones sociales y
sindicales. Todo estaba muy ensayado y
resultaba fastidioso para quienes debían estar ahí sin desearlo. La jerarquía se daba no solo entre las
organizaciones sociales y sindicales y la burocracia, sino también al interior
de la propia burocracia partidista, diferenciando entre la alta burocracia,
situada en las graderías a ambos lados del templete y la burocracia intermedia,
situada en las terrazas de los hoteles, así como lo más destacado de la
sociedad priísta. La jerarquía social se
mantuvo esencialmente igual para el 2006, salvo que muchas de las
organizaciones que los apoyaran en periodos anteriores habían desertado y se
notaba su ausencia.
PRD. En el año 2000, con Cárdenas, si bien había organizaciones
políticas y grupos diversos, la jerarquización no se dio de manera marcada, la
diferencia de clase no se percibía, no había apretujones ni agresividad,
privaba la tolerancia. Para el año 2006
se notó más la jerarquización, los visitantes distinguidos se ubicaban en los
hoteles de la plaza o en los palcos de las oficinas de la asamblea del DF o en
el edificio de la Jefatura de Gobierno del mismo, en la plaza, los grupos ya
eran plenamente identificables, sobre todo por la portación de estandartes con
demandas particulares, si bien la unificación, el sentido del nosotros se los
daba su preferencia por el candidato al gobierno federal, Andrés Manuel López
Obrador (AMLO), su líder. Para la gente
no era tan importante alcanzar a ver al candidato, sino el hecho de encontrarse
ahí.
Espacio
Discursivo
PAN.
En el discurso de los candidatos en el cierre de campaña 2000, hubo referencias
religiosas, la famosa frase del “Hoy, Hoy, Hoy” de Fox, se utilizaron figuras
políticas importantes como Porfirio
Muños Ledo para ganar votos indecisos.
Los discursos hicieron fuerte énfasis en el neopanismo, dejando fuera el
panismo ortodoxo o histórico. Se hizo
uso de los tiempos con precisión, haciendo que la gente se impacientara por la
tardanza de la aparición del líder que amaban;
todo perfectamente planeado para que Fox apareciera al oscurecer, pues se había
diseñado un espectáculo de luces para su presentación, el cual no hubiera
podido brillar en todo su esplendor cuando todavía hubiera luz de día. Para el
año 2006, en el cierre de campaña de Felipe Calderón, las palabras empleadas
para simbolizar su compromiso fueron: verdad, libertad, empleo, victoria,
democracia, pasión y valor, colgadas a manera de pendones alrededor del Estadio
Azteca; también se escucharon consignas religiosas, católicas, identificadas
con la democracia cristiana, parte de la doctrina panista, sin dejar de lado
las críticas al perredismo y sobre todo a su “enemigo” a vencer, AMLO.
PRI.
En los dos últimos cierres de campaña
para elecciones federales, este partido ha mostrado un desgaste marcado en
cuanto al aspecto discursivo, repitiendo consignas aprendidas hasta el
cansancio, demasiado mecánicas y que definitivamente ni sus candidatos parecen
creer, con elementos ensayados y coordinación de respuesta mediante
organizadores que marcaban a la multitud cuando reaccionar ante los discursos. Habiendo perdido el poder en 2000, el
discurso 2006 parecía situarlos más como víctimas del abandono de una sociedad
que parecía no recordar su participación en la construcción de la historia
mexicana, lo único que parece diferir entre los dos periodos es que en este
último se buscaba controlar la desbandada partidista más que creer que podrían
regresar al poder.
PRD.
Los discursos en el 2000 fueron de tipo estadista, sobre todo el de Cárdenas,
con la lectura puntual de los compromisos de gobierno. De manera similar, en el 2006, AMLO se enfocó
a repasar los puntos centrales de su Proyecto Alternativo de Nación, estaba
seguro de ganar la presidencia.
En
conclusión, se puede decir que las plazas no votan en sentido cuantitativo,
pero si lo hacen en sentido cualitativo, son espacios culturales que se pueden
leer y nos hablan de las prácticas de los asistentes y de los organizadores de
los eventos políticos que en ellas tienen lugar, nos pueden dar un vistazo
prospectivo y nos pueden sugerir lo que podemos esperar que surja de ahí.
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