martes, 18 de diciembre de 2012

Hegel y el Idealismo Hegeliano


El Idealismo Hegeliano
Georg Wilhelm Friedrich Hegel  nació en Stutgar, Alemania, el 27 de agosto de 1770, su formación académica superior se desarrolló a la par de la Revolución Francesa, por cuyos ideales se vio fuertemente influido y la que rechazó tras el terror jacobino.
Su pensamiento se inscribe dentro de la tradición filosófica idealista alemana, sin embargo, busca incorporar elementos de otras corrientes de la historia del pensamiento tales como el realismo, el empirismo, el naturalismo, etc., para enriquecer su propuesta de un idealismo objetivo en el que se lograra reflejar al ser en su totalidad.
Su sistema filosófico se caracteriza por su racionalismo absoluto, basado en la dialéctica, es decir, una progresión de razonamientos que tras el análisis de una contradicción llevan a la solución de la misma, que a la vez puede ser una nueva afirmación del siguiente movimiento dentro de una realidad dinámica que permanece en constante cambio.
La dialéctica hegeliana consta de tres elementos clave: una tesis (afirmación, momento abstracto o intelectual), una antítesis (contradicción inherente, momento dialéctico o negativo-racional) y una síntesis (solución, donde los momentos anteriores son a la vez eliminados y conservados, elevándolos a un plano superior, enriqueciéndolos y perfeccionándolos).  Al término de cada movimiento, la síntesis se convierte en la tesis del siguiente movimiento y el ciclo comienza de nuevo.
Teniendo en cuenta que para Hegel el punto de partida, es Dios, la totalidad del ser, el “Logos”, el “espíritu absoluto”, o cualquier otro término que se emplee para referirse a este; emplea las siguientes categorías: Esta inteligencia suprema es el sujeto que conoce, pero a la vez es objeto o realidad concebida, fura de la cual nada existe, el logos se conoce a sí mismo, siendo a la vez sujeto y objeto; además es conocimiento, pensamiento e ideas dentro de su realidad espiritual, lazo que une e identifica sujeto, objeto y pensamiento.  Entonces, las categorías básicas son: la variación, dentro del cambio histórico de incesante sucesión de acontecimientos; la negatividad, del espíritu que se encuentra en permanente transformación, destruyéndose y construyéndose a si mismo; la razón, rectora del mundo, sustancia de la historia, que transcurre de acuerdo a leyes que permiten explicarla; y finalmente, la libertad, principio fundamental de la historia, en cuya última expresión se llega a la autoconciencia.
Para llegar al autoconocimiento hay tres pasos: la razón subjetiva, donde a través del individuo se desarrolla el espíritu universal; la razón objetiva  conseguida a través de la sociedad y las instituciones; y la razón absoluta, concentrada en el arte, la religión y la filosofía, esta última siendo el espejo del espíritu universal.
Bibliografía:
d'Hondt, J. (2008). El Idealismo y el Sistema Hegeliano. Obtenido de [Fragmentos] - Enciclopaedia Universalis: www.alcoberro.info
Viau, G. (11 de Marzo de 2012). Hegel y el idealismo hegeliano.

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