Zárate Hernández, J. E. (1999). Bajo el Signo del
Estado. Zamora: El Colegio de Michoacán. Pág. 9-18 y 143-167.
Introducción
Este
libro es el resultado de la IX mesa de trabajo del Centro de Estudios
Antropológicos del Colegio de Michoacán, y la temática sobre la que versa es la
creación, permanencia y transformación de una identidad nacional en tiempos de
una creciente migración y urbanización, bajo el mando de un gobierno altamente
jerarquizado y autoritario que no ha logrado transitar del todo hacia la
democracia.
El
Estado trata de mostrar una imagen de modernización y democracia fomentando
unos valores cívicos y una identidad nacional que poco tiene que ver con la
enorme diversidad cultural que se encuentra contenida en el territorio
mexicano, y frente a eso, se presenta una fuerte resistencia y persistencia de
los particularismos regionales, sobre todo en el medio rural, donde prevalecen
las relaciones cara a cara, el intercambio de favores y lealtades que se
asocian a grupos locales antes que a instituciones nacionales.
El
Estado, por otro lado, representa una fuente de legitimidad institucional, un
ente distante que dirige y decide, pero desde lo alto, con una élite al mando
que ese encarga de conseguir con ello la realización de sus propios proyectos y
no se preocupa tanto del bienestar popular salvo cuando el no ocuparse de ello
repercute en sus intereses de manera negativa y que pese a reconocer los errores
y fallas al haber sido socializados en esta realidad, contribuimos a perpetuar
como un statu quo inamovible.
La
política es la arena donde se dirimen los asuntos públicos y está íntimamente
relacionada con la idea del Estado y es este quien determina quienes pueden
intervenir en la arena política, otorgándoles así una identidad política.
El
proyecto identidad como Estado-nación mexicano comienza con la independencia,
pero es hasta el siglo XX, tras la Revolución que toma una forma consistente y
adquiere fuerza transformadora a nivel del territorio nacional, tomando como
modelo al mestizo como ideal de
ciudadano, a través de un partido que monopolizó la arena política durante
más de 70 años, aunque su autoridad omnipotente comenzó a ser cuestionada a la par
de los movimientos sociales que tuvieron lugar a finales de la década de 1960 a
nivel mundial y en los que México no se quedó fuera; nuevos actores reclamaron
ser incluidos en la arena política ya que sus necesidades no eran solventadas
por el grupo en el poder. Los
particularismos regionales también reclaman reconocimiento y respeto a las
tradiciones y normativas locales, a enarbolar sus propias características
culturales sin tener que quedar fuera de la jugada por ello.
Emergió
así la posibilidad hacia una transición hacia la democracia, con una
participación más abierta y con el reto de construir nuevas formas de
participación inclusiva, teniendo en cuenta que la deslegitimación de las
instituciones mediante luchas fundamentalistas solo puede llevar a la
disolución total, debiendo otorgar la primacía al diálogo y al entendimiento,
al respeto al otro, desde cualquier punto que se tome la perspectiva, sin
intentar imponer la ideología propia a los demás.
Familia y Género: Las
Identidades Locales en un Contexto de Migración a Estados Unidos. (Soledad de
León Torres)
La
Dra. Soledad nos presenta en este ensayo las conclusiones de un estudio que
realizó en Paredones, Michoacán, un poblado cercano a La Piedad; donde los
roles de género determinan las esferas de acción en las que se pude mover un
determinado actor, presentando una fuerte resistencia a las formas de dominio
institucionales, pues lo más importante para ellos es la familia y los valores
tradicionales católicos, y donde la migración ha llegado a trastocar sus
preceptos internos.
La
esfera femenina es el hogar, su papel es el cuidado de los hijos y mantener en
orden el hogar, cuando se tuvo que incorporar al mercado laboral debido a la
escases de hombres por la migración y por las fuertes carencias económicas,
consideró al trabajo remunerado no propiamente como tal, sino como una ayuda
para el hogar, su verdadero trabajo era el quehacer de la casa. Entre los valores que caracterizan a la mujer
están la honradez, la pureza, la subordinación, la pasividad, e incluso la
ignorancia, porque la palabra que vale es la del hombre, ella solo está para
acatar lo que le ordenen, o al menos eso era así hasta que las propias mujeres
se incorporaron a la migración, por lo que las nuevas generaciones cuestionan su
papel al interior de la sociedad, siendo mal vistas por las mujeres mayores que
consideran esto como una corrupción de sus valores.
El
hombre tiene una amplia participación en la sociedad, es quien decide todo lo
que hay que decidir, no se le cuestiona el uso de la fuerza física ya sea que la emplee para defender a su
familia, su honra o para “educar” a sus hijos o “poner en su sitio” a su
esposa”, siempre y cuando provea lo necesario para el hogar se le permite una
libertad casi total, para moverse dentro de la comunidad, establecer relaciones
con el exterior (y con las instituciones gubernamentales) y para migrar, siendo
características distintivas del varón el arrojo, la independencia y la
fortaleza.
Identidades y Movimientos
Sociales. Autoetnografía desde el Punto de Vista de uno de sus Participantes.
(Renato Rosaldo)
En
los Estados Unidos de Norteamérica, la política de identidad surgida a mediados
de la década de 1980 sirvió para que varios sectores de la población que habían
permanecido al margen de la arena política, ya fuera por cuestiones de género,
sexualidad, factores étnicos y raciales,
reclamaran la reivindicación con base en la acción afirmativa. Con la emergencia de estos movimientos se
demostró que la unidad y homogeneidad del Estado Americano no era más que un
espejismo muy bien cuidado al ocultar detrás de la cortina lo que no cuadraba
con su ideal de país desarrollado.
El
surgimiento de nuevas identidades trae consigo un proceso de negociación hacia
el interior del individuo y hacia el exterior, dentro de su propio grupo de
autoadscripción y hacia la sociedad en general al adoptar esta identidad. El proceso no es un camino fácil de seguir,
hay momentos en que los individuos llegan a cuestionarse la pertenencia y si se
comprometen con esta es una lucha constante.
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